Cecilia Byrne

Desde noviembre del 2020 colabora en la revista digital española Encima de la Niebla con su sección Trazos y trozos de Chile, donde intenta hacer coincidir el mes de publicación con las descripciones de sus pinturas.

El 17 de febrero de 1951 nace en Santiago de Chile. Estudia Enfermería en la Universidad Católica de Chile y se desempeña como docente en varias universidades del país durante cincuenta años.
Estudia arte el año 1983, Psicología el 2008 Y obtiene el grado de magister en arteterapia el año 2015.
Paralelamente pinta al óleo, paisajes, bodegones y retratos en estilo realista. En 1985 su estilo y temática cambian, a ingenuo donde predomina el color y solo los paisajes y costumbres de Chile caracterizan su obra.
El año 2018 la editorial académica española publica su libro Arte Terapia en Adulto Mayor, Estrategia para comprender su percepción de su etapa vital. (ISBN: 978-620-2-12562-8)
Desde noviembre del 2020 colabora en la revista digital española Encima de la Niebla con su sección Trazos y trozos de Chile, donde intenta hacer coincidir el mes de publicación con las descripciones de sus pinturas.

Su Obra

VACACIONES INOLVIDABLES DE INFANCIA Y JUVENTUD
Con nostalgia recuerdo que, terminadas las fiestas de fin de año, la familia se preparaba para ese descanso tan merecido después de un arduo año de trabajo y estudios. Viajábamos en tren, cada año a un balneario distinto y durante el trayecto los sueños revoloteaban, imaginando cómo sería el lugar y su gente, qué entretenciones y aventuras disfrutaríamos ese verano.

En cierta ocasión, tras una hora de gozar del arrullador balanceo, el tren paró en Leyda, una estación muy pintoresca por su fachada azul, enmarcada por una frondosa vegetación que permitía resaltar los “dedales de oro”, una pequeña flor amarilla que crece entre los durmientes de las vías férreas.

El puerto de Castro me subyugó desde el primer instante con sus pintorescos y coloridos “palafitos” (casas levantadas sobre el agua). Sus reflejos dan una mágica sensación de espejismos, así es que los plasmé en una pintura:

Cada viaje a esa ciudad era una excusa para recorrer el mercado de artesanías para comprar souvenirs —tejidos de lana, cestería y objetos tallados en madera—para mi familia y amigos, costumbre que se arraigó en mí.
Para agasajar a las visitas, es tradición preparar un curanto en hoyo, que consiste en un hoyo en la tierra, lleno de piedras grandes previamente calentadas donde se cocinan capas de mariscos —almejas, machas, picorocos— carnes de cordero, pollo y cerdo, embutidos y papas, que se tapan con unas enormes hojas de nalca, una planta nativa. Se acompaña de “chapaleles” y “milcaos”, especie de tortillas de papas con harina de trigo, íconos de la gastronomía chilota.

Nos llamó la atención la religiosidad manifestada por sus iglesia y festividades católicas. En varios lugares visitamos sus originales iglesias de madera del siglo XVII declaradas Patrimonio de la Humanidad. Nos llamó la atención que estuviesen construidas mirando hacia el mar y los vistosos colores utilizados para pintar sus fachadas de tejuela: rojo bermellón, amarillo cadmio, azul eléctrico. Al levantar la vista y observar su bóveda daba la impresión de ser un barco invertido